La empresa cerró el primer semestre de 2026 con una utilidad neta de US$121 millones, resultado que marca un cambio respecto al mismo periodo del año anterior, cuando la empresa estatal registró pérdidas por US$278 millones. El desempeño responde a una combinación de mejores condiciones de mercado y medidas orientadas a fortalecer la gestión financiera y operativa.
Durante los primeros seis meses del año, la petrolera también obtuvo una utilidad operativa de US$337 millones y un EBITDA de US$453 millones, además de generar alrededor de US$410 millones en efectivo a partir de sus operaciones, antes del pago de intereses e impuestos.
Entre los factores que impulsaron estos resultados figura el incremento de los márgenes entre el precio del petróleo crudo y los combustibles derivados, favorecido por la evolución del mercado internacional. A ello se sumó la reducción de los gastos operativos, comerciales y administrativos, así como un mayor aporte de la producción proveniente de los lotes petroleros X y Z-69.
En el aspecto financiero, Petroperú reportó una mejora en su capital de trabajo. Al cierre de junio, el déficit se redujo a US$1.427 millones, frente a los US$2.296 millones registrados al finalizar 2025, lo que representa una disminución de US$869 millones.
Pese a este avance, Petroperú señaló que aún enfrenta desafíos relacionados con la liquidez y el financiamiento de sus operaciones. En ese contexto, indicó que mantiene medidas de eficiencia, control del gasto y administración de caja para asegurar la compra de crudo y combustibles, garantizar la continuidad de sus operaciones y atender el abastecimiento del mercado nacional.
La compañía destacó que estos indicadores reflejan un avance en su proceso de recuperación financiera y forman parte de la estrategia orientada a fortalecer su sostenibilidad, mejorar el desempeño de sus operaciones y consolidar una gestión enfocada en la eficiencia y el equilibrio económico.