Iberdrola concretó la venta de su negocio en México como parte de su estrategia global de enfocar inversiones en mercados prioritarios y en negocios vinculados a redes reguladas y generación con contratos de largo plazo.
La operación comprende una capacidad instalada de 2.600 MW, además de la actividad comercial y una cartera de proyectos de generación en desarrollo que continuará bajo los planes de expansión del comprador en ese país.
Con esta transacción, la compañía avanza en su estrategia de reorganización de portafolio, priorizando mercados como Estados Unidos y Reino Unido, donde busca concentrar nuevas inversiones.
La decisión responde a un enfoque orientado a fortalecer sus negocios estratégicos y optimizar la asignación de capital en segmentos considerados clave para su crecimiento futuro.