La empresa cerró 2025 con resultados sólidos impulsados por el crecimiento de sus redes eléctricas y la electrificación global. La compañía reportó un beneficio neto de 6.285 millones de euros, un 12 % más que el año anterior, pese a registrar en el cuarto trimestre ajustes contables por 464 millones vinculados a su cartera renovable. Sin estos cargos, el resultado habría alcanzado los 6.749 millones, mientras que el beneficio neto ajustado aumentó un 10 %.
El EBITDA ajustado ascendió a 15.680 millones de euros (+3 %), impulsado por el negocio de Redes, cuyo resultado creció 21 % gracias a una mayor base de activos regulados y mejores tarifas. En contraste, el área de Producción y Clientes cayó 10 % por costes no recurrentes del refuerzo operativo del sistema en la Península Ibérica y menores precios energéticos.
La inversión total alcanzó 14.460 millones de euros, con el 60 % destinado a Estados Unidos y el Reino Unido. El 62 % se dirigió a redes eléctricas, elevando la base de activos regulados hasta 51.000 millones de euros. En generación, se completaron 2.710 MW de nueva capacidad, con 4.679 MW en construcción y una cartera adicional de 9.000 MW prevista hasta 2028.
La empresa fortaleció su posición financiera con una reducción de la deuda neta de 1.500 millones, hasta 50.200 millones de euros, y un aumento del flujo de caja operativo del 8,2 %, hasta 12.811 millones. Además, destinará 4.500 millones al pago de dividendos (+12 %), con una propuesta de 0,68 euros por acción.
El presidente Ignacio Galán destacó la visión estratégica del grupo: “En Iberdrola vimos hace 25 años que las infraestructuras eléctricas serían imprescindibles para poder atender una demanda creciente. Nuestra estrategia de diversificación geográfica, el acceso a la financiación y a la tecnología y una trayectoria de ejecución exitosa son y seguirán siendo la mejor garantía para crecer en resultados y dividendos a largo plazo”.
Más allá de los resultados financieros, la empresa subrayó su impacto económico y social: 13.200 millones de euros en compras a proveedores que sostienen 500.000 empleos, una contribución fiscal superior a 10.400 millones y 4.500 nuevas contrataciones. Con emisiones de CO₂ muy por debajo del promedio europeo y 425 millones invertidos en innovación, Iberdrola prevé un beneficio neto ajustado superior a 6.600 millones en 2026 y más de 7.600 millones en 2028, en un contexto donde la electrificación se consolida como motor del crecimiento energético global.