La empresa activó una nueva edición de su programa “Retribución Flexible” para el dividendo a cuenta del ejercicio 2025, con un pago en efectivo de 0,253 euros brutos por acción, según informó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Los accionistas que opten por esta modalidad recibirán el importe el 2 de febrero de 2026.
Con esta fórmula, la eléctrica mantiene una política orientada a fidelizar a su base accionarial y ofrecer alternativas adaptadas a distintos perfiles de inversión. Como es habitual, la compañía habilitará tres opciones: cobrar el dividendo en efectivo, vender los derechos de asignación en el mercado u obtener nuevas acciones liberadas de forma gratuita. Todas ellas pueden combinarse.
El dividendo anunciado es un pago a cuenta que se completará con un dividendo complementario en julio, sujeto a la aprobación de la Junta General de Accionistas. En esta ocasión, se requerirán 73 derechos de asignación gratuita para recibir una nueva acción. Por defecto, el sistema asigna la opción de acciones nuevas, por lo que quienes prefieran efectivo deberán comunicarlo a su entidad durante el periodo habilitado.
La operación implica un aumento de capital con un valor de mercado de referencia máximo de 1.713 millones de euros, lo que refleja el tamaño del incentivo y el peso del programa en la estrategia financiera del grupo. En los últimos años, Iberdrola ha utilizado este mecanismo como vía para mantener un dividendo sostenible, preservando a la vez recursos para su ciclo inversor en energías renovables y redes.
Calendario del programa “Retribución Flexible”
- 9 de enero: último día con derechos al programa.
- 12 de enero: inicio del periodo de elección y negociación de derechos.
- 26 de enero: cierre del periodo de elección.
- 2 de febrero: pago del dividendo a quienes opten por efectivo.
- 4 de febrero: inicio previsto de negociación de las nuevas acciones.
Con este esquema, Iberdrola busca mantener su atractivo para el accionista y reforzar la estabilidad de su base inversora en un escenario marcado por altos ritmos de inversión ligados a la transición energética.