La líder del Foro Sostenibilidad del GESS sostuvo que las empresas mineras que integran criterios de sostenibilidad desde las etapas tempranas logran mayor resiliencia, confianza y competitividad en un entorno global cada vez más exigente.
En un contexto marcado por mayores exigencias sociales, regulatorias y ambientales, la sostenibilidad se ha convertido en un factor decisivo para la viabilidad y competitividad de los proyectos mineros, afirmó Alexandra Almenara, líder del Foro Sostenibilidad del GESS 2026 y vicepresidenta Senior y Líder de la Práctica Global de Sostenibilidad en Ausenco.
Almenara remarcó que la industria enfrenta hoy un escenario más complejo e impredecible que obliga a incorporar la sostenibilidad desde la fase conceptual de los proyectos.
“Estamos viendo volatilidad en la producción, tensiones comerciales, presión regulatoria y una disminución progresiva de las leyes de mineral. En este contexto, la sostenibilidad ya no puede tratarse como un complemento, debe ser un criterio estratégico incorporado desde las etapas tempranas para gestionar riesgos y alinear las operaciones con estándares reconocidos”, señaló.
La especialista explicó que uno de los mayores desafíos de la industria es transformar los compromisos corporativos en acciones concretas dentro de la ejecución de los proyectos.
“Muchas empresas tienen metas ambiciosas, pero aún encuentran dificultades para integrar la sostenibilidad en el diseño, la ingeniería y la gestión de sus operaciones. Incorporar métricas ambientales y sociales desde la planificación permite reducir riesgos, evitar no conformidades y permite a las empresas avanzar con mayor confianza”, indicó.
Almenara sostuvo que, en la última década, la sostenibilidad dejó de ser vista únicamente como un tema de cumplimiento ambiental para convertirse en una estrategia central de gestión de riesgos y creación de valor.
“Hoy las empresas enfrentan mayores expectativas de inversionistas, comunidades y reguladores, lo que ha impulsado una integración mucho más profunda de criterios de sostenibilidad en la toma de decisiones”, comentó.
Asimismo, explicó que las tendencias que marcarán los próximos años estarán enfocadas en la gestión integral del agua, la seguridad de los depósitos de relaves, la eficiencia energética, la reducción de emisiones y el fortalecimiento del desempeño social de las operaciones. “Los operadores mineros deberán evaluar impactos más amplios en ecosistemas y comunidades, incluso más allá de sus límites operativos”, añadió.
Participación temprana
Como parte de las buenas prácticas internacionales, Almenara destacó experiencias desarrolladas por Ausenco en Canadá y Perú, enfocadas en fortalecer la participación de comunidades e incorporar el conocimiento local en la toma de decisiones.
En Canadá, resaltó el trabajo conjunto con Lower Nicola Indian Band (LNIB), donde se desarrolló una evaluación de impacto liderada por la propia comunidad indígena mediante procesos participativos. “Este enfoque fortalece la capacidad de las comunidades para evaluar proyectos, tomar decisiones informadas y participar activamente en la gestión de su territorio”, explicó.
En Perú, detalló que Ausenco viene desarrollando una modificación de Estudio de Impacto Ambiental para un proyecto minero ubicado sobre comunidades campesinas del pueblo indígena Quechuas, donde la participación social fue considerada desde las fases iniciales.
“En la selección de alternativas se priorizaron componentes sociales y ambientales, trabajando junto con líderes y población local para incorporar aspectos como el uso social del territorio y los servicios ecosistémicos. Las decisiones técnicas deben reflejar genuinamente las dinámicas y valores del territorio”, subrayó.
Competitividad sostenible
Respecto al aumento de la presión social y las exigencias crecientes en materia de sostenibilidad, Almenara afirmó que destacó que la creación de valor compartido se construye a partir de un relacionamiento continuo y transparente con las comunidades y grupos de interés.
“La comunicación transparente, la lectura temprana de expectativas locales y el involucramiento significativo de las comunidades son claves para construir confianza y alinear el propósito del proyecto con la realidad del territorio”, manifestó.
Finalmente, dejó un mensaje a los líderes empresariales y tomadores de decisión que participarán en el GESS 2026, señalando que la sostenibilidad representa hoy uno de los principales motores de innovación y competitividad de la industria minera.
“Integrar sostenibilidad desde el inicio permite optimizar costos, fortalecer la resiliencia de la infraestructura, acelerar procesos clave y generar relaciones más equilibradas con comunidades y autoridades. Las empresas que miden, gestionan y reportan sus indicadores con rigor no solo mejoran su desempeño actual, también construyen ventajas competitivas sostenibles a largo plazo”, culminó.