El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) autorizó el inicio de la primera etapa de explotación del proyecto minero Tía María, en la región Arequipa, tras verificar el cumplimiento de los requisitos técnicos y legales establecidos en la normativa vigente.
La medida fue oficializada mediante la Resolución Directoral N.º 0194-2026-MINEM/DGM, emitida el 17 de abril, que aprueba el plan de minado presentado por Southern Perú Copper Corporation y habilita el inicio de operaciones en el tajo La Tapada, ubicado en el distrito de Cocachacra, provincia de Islay.
De acuerdo con la resolución, Southern Perú Copper Corporation acreditó la propiedad del terreno superficial, presentó el Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos (CIRA) y cuenta con certificación ambiental vigente, sustentada en el Estudio de Impacto Ambiental aprobado en 2014 y en la conformidad del Informe Técnico Sustentatorio otorgada por el Senace en 2018.
Asimismo, el MINEM determinó que no corresponde aplicar el proceso de consulta previa, al no identificarse la presencia de pueblos indígenas u originarios en el área de influencia directa del proyecto, conforme a la Ley N.º 29785 y el Convenio 169 de la OIT.
Como parte de las condiciones para el inicio de operaciones, Southern Perú deberá cumplir con el Reglamento de Seguridad y Salud Ocupacional en Minería, así como con los compromisos establecidos en sus instrumentos de gestión ambiental. La resolución también dispone la notificación a entidades como Osinergmin, OEFA, Sunafil, Senace y Sucamec para fines de supervisión y fiscalización.
Esta autorización se produce luego de que, semanas atrás, el Consejo de Minería declarara la nulidad de un permiso previo y ordenara una nueva evaluación del expediente, específicamente en aspectos relacionados con el diseño de botaderos y el cronograma de ejecución. Tras dicha revisión, la Dirección General de Minería concluyó que la empresa cumplió con las exigencias planteadas.
El proyecto Tía María, que contempla una inversión estimada de US$1,400 millones, ha sido uno de los más emblemáticos del país y ha enfrentado a lo largo de los años diversos cuestionamientos sociales y ambientales, principalmente en el valle de Tambo.