El crecimiento de la demanda energética en Estados Unidos impulsa nuevas inversiones en infraestructura y generación, en un contexto donde la transición hacia fuentes sostenibles cobra mayor relevancia. En este escenario, Iberdrola consolida su presencia en el país al alcanzar los 11.000 MW de capacidad instalada, fortaleciendo su posicionamiento como uno de los principales actores del sector.
A través de su filial Avangrid, la compañía opera cerca de un centenar de plantas en 25 estados, contribuyendo a garantizar un suministro energético confiable y cada vez más alineado con criterios de sostenibilidad. Este crecimiento responde, en gran medida, al incremento sostenido de la demanda eléctrica en sectores como la industria, los hogares y los centros de datos.
En los últimos meses, la puesta en marcha de nuevos proyectos solares en estados como Texas, California, Oregón y Ohio ha reforzado la capacidad renovable instalada, evidenciando una estrategia enfocada en diversificar la matriz energética y reducir la dependencia de fuentes tradicionales.
El avance también se sustenta en un ambicioso plan de inversión que prioriza tanto la expansión de redes eléctricas como el desarrollo de nuevas plantas de generación, con el objetivo de modernizar la infraestructura y acompañar el crecimiento del consumo energético en el país.
Además del impacto en el sistema energético, la presencia de Iberdrola genera efectos económicos relevantes a nivel local, incluyendo empleo directo e indirecto, así como el fortalecimiento de cadenas de suministro en las comunidades donde opera.
Con estos avances, la compañía reafirma su apuesta por el mercado estadounidense como eje clave de su crecimiento global, en línea con la transición hacia un modelo energético más resiliente y sostenible.