Las empresas desarrollan una prueba industrial para producir cables de aluminio con baja huella de carbono, orientados al creciente mercado de centros de datos, con el objetivo de reducir las emisiones asociadas a la infraestructura tecnológica.
El proyecto combina tecnologías avanzadas de fundición de aluminio y fabricación de cables, integrando aluminio de bajo carbono producido en la fundición Alma de Rio Tinto en Quebec, Canadá, junto con material obtenido mediante la tecnología ELYSIS®, que elimina las emisiones directas de gases de efecto invernadero en el proceso de fundición y genera oxígeno como subproducto.
Ambas compañías mantienen un acuerdo de suministro por cinco años firmado en 2023, que contempla la integración de sus capacidades tecnológicas y de investigación para acelerar el desarrollo de soluciones de aluminio de menor impacto ambiental en aplicaciones como la transmisión de energía y los centros de datos.
Según Matt Schicke, vicepresidente interino de Ventas y Marketing de Aluminio de Rio Tinto, esta colaboración busca ofrecer soluciones innovadoras adaptadas a las necesidades de los clientes, contribuyendo a la descarbonización de sectores en expansión como el de los centros de datos.
Por su parte, Srinivas Siripurapu, director de Sostenibilidad, Investigación, Desarrollo e Innovación de Prysmian, destacó que el desarrollo de soluciones sostenibles forma parte del objetivo de la empresa de alcanzar emisiones netas cero para 2035.
La demanda de infraestructura para centros de datos continúa en crecimiento. De acuerdo con la consultora CRU, este sector representó cerca del 7% de la demanda total de cables en Norteamérica en 2025 y se prevé que crezca a una tasa anual compuesta cercana al 17% entre 2026 y 2030.
En ese contexto, el uso de aluminio en la fabricación de cables para centros de datos podría incrementarse, ya que permite soluciones más eficientes en costos para la distribución eléctrica en campus de centros de datos y salas de servidores.