La empresa cerró el ejercicio 2025 con un resultado neto de 1.899 millones de euros, lo que representa un incremento del 8% frente al año anterior. En tanto, el resultado neto ajustado se situó en 2.568 millones de euros, un 15% menos que en 2024.
El desempeño de la compañía estuvo condicionado por un entorno complejo, marcado por la incertidumbre geopolítica y económica, así como por la alta volatilidad de los mercados energéticos. Pese a este escenario, Repsol avanzó en sus prioridades estratégicas, reforzando su cartera de activos, manteniendo la disciplina financiera y consolidando una de las políticas de retribución al accionista más atractivas del mercado español.
Durante 2025, la compañía distribuyó un dividendo bruto de 0,975 euros por acción, un 8,3% superior al de 2024. La retribución total al accionista alcanzó cerca de 1.800 millones de euros, dentro del rango alto del compromiso asumido para el periodo 2024-2027. Para 2026, Repsol prevé destinar alrededor de 1.900 millones de euros, incluyendo dividendos y recompra de acciones.
Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, ha declarado lo siguiente: “2025 ha sido otro año de sólido desempeño para Repsol, con avances significativos en todas nuestras prioridades. En este sentido y considerando los cambios macroeconómicos, regulatorios y geopolíticos, es momento de actualizar nuestras métricas operativas y financieras, aunque nuestros principios estratégicos no cambian”.
Optimización del negocio de Exploración y Producción
A lo largo del año, Repsol continuó mejorando su cartera de activos en el área de Exploración y Producción, priorizando aquellos con mayor potencial de creación de valor. Como resultado, el resultado neto ajustado de este negocio se situó en 957 millones de euros en 2025.
La compañía concentró sus operaciones en geografías estratégicas como Estados Unidos, donde inició la producción en el proyecto Leon-Castile, y avanzó en desarrollos clave como Pikka, en Alaska, cuya primera fase comenzará en marzo de 2026.
La producción media diaria alcanzó los 548.000 barriles equivalentes de petróleo, en línea con el plan estratégico, y para 2026 se prevé un rango de entre 560.000 y 570.000 barriles diarios.
Avances en transformación industrial y bajas emisiones
En el área Industrial, Repsol continuó avanzando en la transformación de sus complejos hacia una plataforma rentable de productos bajos en carbono. Entre los principales hitos destacan la construcción de su segunda planta de combustibles renovables en Puertollano, la producción de gasolina 100% renovable a escala industrial y la inversión de más de 800 millones de euros en la Ecoplanta de Tarragona, un proyecto pionero en Europa para transformar residuos urbanos en combustibles renovables.
En hidrógeno renovable, la compañía aprobó la inversión en sus dos primeros electrolizadores a gran escala, ubicados en Cartagena y Bilbao. El resultado neto ajustado del área Industrial se situó en 963 millones de euros, reflejando la volatilidad de las materias primas y el impacto del apagón, aunque con una mejora significativa del refino en la segunda mitad del año.
Crecimiento del negocio cliente y renovables
El negocio de Cliente mantuvo su evolución positiva en España y Portugal, con un resultado neto ajustado de 754 millones de euros y un Ebitda de 1.423 millones. Repsol consolidó su liderazgo en combustibles renovables, alcanzando 1.558 estaciones de servicio con diésel 100% renovable, y reforzó su red de recarga eléctrica, que suma cerca de 3.650 puntos.
En Generación Baja en Carbono, el resultado neto ajustado se situó en 53 millones de euros, impulsado por una mayor producción eólica y solar. Durante 2025, Repsol incorporó 2.200 MW de nueva capacidad renovable, alcanzando un total de 5.900 MW en operación.