La transición energética global coloca al cobre en el centro del desarrollo y abre una oportunidad clave para el crecimiento del Perú, indicó Gustavo De Vinatea, gerente general de la institución.
El Perú se encuentra ante una coyuntura histórica marcada por la creciente demanda mundial de minerales críticos necesarios para la transición energética. En este nuevo escenario global, el cobre se ha consolidado como un recurso estratégico, comparable al rol que desempeñó el petróleo durante gran parte del siglo XX, señaló el gerente general del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), Gustavo De Vinatea.
“El cobre es hoy el nuevo petróleo del mundo”, afirmó el ejecutivo en entrevista con la Red de Comunicación Regional (RCR), al destacar que este metal resulta indispensable para la electrificación, el desarrollo de energías renovables y el avance tecnológico de las principales economías.
De Vinatea explicó que el Perú produce ocho de los 17 minerales críticos identificados a nivel internacional, lo que posiciona al país como un actor clave en el proceso de transición energética global. Esta condición ha despertado un creciente interés internacional por la minería peruana, especialmente en un contexto en el que la demanda futura de cobre superará la capacidad actual de producción mundial.
“El mundo va a necesitar mucho más cobre del que hoy se produce. Ya existe un desfase entre la demanda proyectada y la oferta disponible, lo que ha generado una competencia global por asegurar su abastecimiento”, sostuvo.
La ventaja del Perú
El potencial geológico del país refuerza esta oportunidad. Actualmente, el Perú cuenta con las segundas mayores reservas de cobre del mundo, pese a que solo el 1,5% del territorio nacional se encuentra bajo actividades de exploración minera. Para el gerente general del IIMP, esta cifra evidencia el amplio margen de crecimiento que aún tiene la industria.
En esa línea, destacó que durante el 2025 la inversión en exploración minera registró un crecimiento de 26%, tendencia que podría mantenerse durante el 2026, impulsada por el alto precio de los metales y el renovado interés de los inversionistas.
“La minería es una buena noticia para el Perú. No solo genera inversión y empleo, sino que permite impulsar el desarrollo de los territorios y construir una economía sostenible más allá del carácter temporal de la actividad extractiva”, indicó.
De Vinatea subrayó que el país debe aprender de experiencias pasadas y actuar con visión de largo plazo. “Así como el petróleo permitió transformar la economía de varios países, el cobre puede generar un impacto similar en el Perú si sabemos aprovechar esta ventana histórica”, señaló.