Karim Batallanos, gerente general de Antapaccay mostró el crecimiento de la compañía en base a las cuatro dimensiones de la sostenibilidad que generan confianza en el territorio.
La evolución de la operación minera de Antapaccay en Espinar no solo está marcada por los desafíos propios de la maduración del yacimiento, sino también por una estrategia orientada a incrementar el valor que permanece en el territorio. Entre 2019 y 2025, la compañía reportó S/ 2,992 millones en contribuciones para el desarrollo de Espinar, principalmente a través de compras y empleo local, inversión social y recursos canalizados mediante el Convenio Marco.
De acuerdo con la información presentada por Karim Batallanos, durante el Desayuno Empresarial del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), del monto total acumulado en dicho periodo, S/ 1,555 millones correspondieron a compras locales, S/ 980 millones a empleo local, S/ 224 millones a inversión social y S/ 233 millones al Convenio Marco de Espinar.
Esta dinámica forma parte de una estrategia que busca que una mayor proporción de la cadena de valor de la actividad minera se genere en el propio territorio. “Maximizar la participación local en la cadena de valor ha logrado un impacto en la dinámica del territorio”, señaló Batallanos.
De la inversión social a una estrategia territorial
El enfoque de la compañía ha evolucionado desde proyectos sociales puntuales hacia una estrategia vinculada al fortalecimiento de capacidades locales. En ese marco, Antapaccay reporta proyectos emblemáticos como el Central de Recursos Educativos Especializados de Espinar (CREE), Planta de Lácteos de Espinar (PLACME), el Programa de Desarrollo Económico (PDE), Ñaupay y programas de becas.
En educación, Batallanos destacó los resultados del CREE y la implementación de un colegio móvil que lleva profesores a zonas altas de la provincia. “CREE es un colegio que no tiene nada que envidiar a los colegios grandes de Lima”. Según indicó, esta estrategia ya se refleja en el desempeño de estudiantes de la provincia, particularmente en materias de matemáticas y lenguaje.
La apuesta también alcanza al fortalecimiento de proveedores y trabajadores locales. Batallanos explicó que uno de los objetivos es incrementar la participación de empresas de la zona en las actividades de la operación.
“Nosotros trabajamos y seguimos buscando que las empresas que laboran en Antapaccay sean de la zona”, afirmó.
Y añadió: “A medida que nosotros tengamos la posibilidad (y hacerlo intencionalmente) de enseñar a la gente, todos ganamos”.
El siguiente desafío
Durante la exposición, Batallanos señaló que la operación se encuentra en un proceso de estabilidad en niveles de aproximadamente 100 mil toneladas de cobre al año y que esta tendencia continuará en el mediano plazo.
Frente a este escenario, el ejecutivo señaló que la compañía tiene planes de optimizaciones que respondan a este objetivo. Entre ellos está usar la capacidad latente de la planta de cátodo incluso buscando nuevas tecnologías.
Transparencia ambiental como parte de la gestión
Batallanos informó que hace tres semanas Antapaccay realizó la publicación abierta de sus resultados de monitoreo ambiental, con el objetivo de poner la información a disposición de la ciudadanía.
Como parte de esta iniciativa, la empresa convocó por primera vez a representantes de comunidades y universidades a una audiencia pública, donde se explicaron los resultados y se mostró directamente dónde se realizan las mediciones.
“Si estamos haciendo bien, ¿por qué no mostrarlo? Nosotros les explicamos para entender de primera mano cómo gestionamos las operaciones”, sostuvo.