Altos precios de los metales, rotación de capitales hacia recursos naturales y un amplio portafolio de proyectos colocan al país en posición de aprovechar un nuevo ciclo alcista, según Ricardo Carrión de Kallpa.
El Perú ya demostró que puede ejecutar grandes inversiones mineras en periodos relativamente cortos. Entre 2009 y 2019, el país logró materializar alrededor de US$ 60,000 millones en proyectos, un antecedente que hoy vuelve a cobrar relevancia en medio de un nuevo ciclo alcista de los metales.
Así lo señaló Ricardo Carrión, presidente del directorio y socio fundador de Kallpa, durante su participación en proEXPLO 2026, donde destacó que este precedente debería servir como hoja de ruta para capitalizar el actual contexto favorable de precios y demanda global.
“El Perú ya lo hizo. No hay razones para pensar que no podemos volver a ejecutar una cifra similar”, sostuvo, al referirse al potencial de la actual cartera de 67 proyectos, que también ronda los US$ 64,000 millones.
Carrión explicó que el entorno internacional presenta condiciones incluso más atractivas que hace una década. Metales como el cobre, el oro y la plata registran niveles históricamente altos, impulsados por factores estructurales como la transición energética, la inteligencia artificial y la creciente competencia geopolítica por asegurar recursos minerales.
En ese contexto, advirtió que los mercados financieros ya comienzan a reflejar un cambio de tendencia. Tras años de liderazgo del sector tecnológico, se observa una rotación progresiva de capitales hacia industrias vinculadas a recursos naturales, particularmente la minería.
“Basta que una pequeña porción de los flujos que hoy están en tecnología migre hacia minería para generar una revalorización significativa de los activos mineros”, explicó.
Bolsa peruana y valorización minera
El ejecutivo destacó además el desempeño reciente del mercado bursátil local, fuertemente influenciado por el peso del sector minero. La plaza peruana ha mostrado una rentabilidad destacada en la región, impulsada por el repunte de las compañías extractivas.
Este dinamismo responde, en parte, a los altos márgenes que hoy registran las empresas mineras, especialmente en el segmento aurífero, así como a las expectativas de precios sostenidos en el mediano plazo.
Sin embargo, Carrión advirtió que, a nivel global, la minería aún mantiene una participación relativamente baja en comparación con décadas anteriores, lo que abre espacio para una mayor valorización en los próximos años si se consolida el cambio en las preferencias de inversión.
Ventana de oportunidad
Pese al contexto favorable, el especialista subrayó que el principal desafío sigue siendo interno. Si bien el país cuenta con recursos, cartera de proyectos y condiciones de mercado, enfrenta limitaciones vinculadas a la inestabilidad política y la falta de decisiones para destrabar inversiones.
“Perú tiene todo para ganar, pero tiene que querer ganar”, afirmó. En esa línea, recordó que el desarrollo minero no solo impacta directamente en la producción, sino que genera efectos multiplicadores en diversos sectores de la economía, como el financiero, energético y de consumo.
Finalmente, Carrión enfatizó que el mundo ya transita por un nuevo superciclo de metales, liderado por el cobre como insumo clave para la electrificación y las nuevas tecnologías. Bajo este escenario, consideró que el país tiene una oportunidad única para retomar una senda de crecimiento más acelerado.
“Tenemos los precios, tenemos los proyectos y ya tenemos la experiencia. La diferencia ahora la marcarán las decisiones que tomemos como país”, concluyó.