La empresa volvió al mercado de capitales con una emisión de 600 millones de euros en bono híbrido verde, destinada a refinanciar un instrumento similar que vence a finales de abril. La operación, comunicada a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), refuerza la estrategia financiera del grupo sin incrementar su volumen total de híbridos.
El bono, de carácter perpetuo, aunque con opción de recompra desde diciembre de 2032, despertó un elevado interés entre inversores internacionales. La demanda superó los 5.000 millones de euros y contó con la participación de cerca de 280 institucionales cualificados, principalmente de Reino Unido, Francia y Alemania. Este apetito permitió ajustar significativamente el coste de financiación.
Finalmente, la compañía fijó un cupón del 3,95%, el más bajo logrado por un emisor español en este tipo de instrumento, situándose por debajo de la referencia teórica marcada por su curva secundaria. La operación se cerró tras aprovechar una ventana favorable en el mercado, en un contexto de costes financieros en mínimos anuales y tras la reciente presentación de resultados de 2025.
La emisión, estructurada bajo los Principios de Bonos Verdes de ICMA y el nuevo estándar europeo “Verde UE”, contó con más del 62% de participación de inversores con enfoque sostenible, consolidando el posicionamiento del grupo en financiación climática.
Desde el punto de vista contable, los bonos híbridos computan como capital en un 50% según las agencias de rating, lo que contribuye a preservar las calificaciones crediticias del grupo. Con esta refinanciación, Iberdrola mantiene estable su saldo de híbridos en 8.250 millones de euros, en línea con los compromisos asumidos en su último Capital Markets Day celebrado en Londres.
En la colocación participaron ocho entidades financieras internacionales, entre ellas BBVA, Santander y HSBC, que facilitaron la distribución global del instrumento.