Kuraq Ñañayki, programa de WIM Perú, impulsa el liderazgo y la vocación científica de niñas y adolescentes para ampliar su participación futura en sectores estratégicos como la minería y la industria.
En el Perú, miles de niñas y adolescentes aún no se familiarizan con carreras científicas y tecnológicas, una brecha que se profundiza con el paso del tiempo y se refleja en la limitada participación femenina en sectores clave como la minería, la energía y la industria. En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, especialistas y organizaciones coinciden en que este desafío no surge en la etapa laboral, sino que se origina desde la escuela.
La ausencia de un acercamiento temprano a la ciencia y la tecnología influye directamente en las decisiones vocacionales de niñas y adolescentes y condiciona la formación del talento que, años más tarde, ingresa al mercado laboral. La falta de referentes, orientación y estímulos en la etapa escolar se traduce en una menor presencia femenina en carreras técnicas y científicas, lo que limita sus oportunidades de desarrollo profesional.
En este contexto, las brechas de género en la educación superior y en la investigación científica siguen siendo un factor determinante. A nivel global, las mujeres representan solo el 35 % de las personas graduadas en carreras STEM, una proporción que se ha mantenido prácticamente invariable durante la última década, de acuerdo con la UNESCO. En el caso peruano, esta tendencia se replica: según el Registro Nacional Científico, Tecnológico y de Innovación Tecnológica (RENACYT), la participación femenina alcanza el 34.1 %, frente al 65.4 % correspondiente a los hombres, lo que limita su acceso y permanencia en sectores intensivos en ciencia y tecnología.
Este escenario se refleja directamente en el mercado laboral de sectores estratégicos. Según el Global Gender Gap Report 2025 del World Economic Forum (WEF), el Perú ocupa el puesto 57 entre 148 economías en brecha de género. Aunque el empleo femenino en minería creció 94.9 % entre 2015 y 2024 —al pasar de 11,413 a 22,240 trabajadoras—, la participación de las mujeres en la fuerza laboral del sector sigue siendo minoritaria, de acuerdo con el Informe de Empleo Minero 2025.
Ante esta realidad, y con el objetivo de ampliar el acceso futuro de más mujeres a estos sectores, diversas iniciativas vienen trabajando para despertar el interés de niñas y adolescentes por la ciencia y la ingeniería desde edades tempranas. Una de ellas es Kuraq Ñañayki, programa impulsado por Women in Mining (WIM Perú), que busca fortalecer el liderazgo y la vocación científica de estudiantes de tercero, cuarto y quinto de secundaria a través de mentorías, talleres y espacios de aprendizaje guiados por mujeres universitarias y profesionales del sector.
Durante 2025, el programa impactó a 3,892 estudiantes en 15 regiones del país, quienes participaron en talleres vinculados a geología, química, física, minería, medio ambiente y programación. Estas experiencias les permitieron conocer de primera mano cómo se desarrollan las carreras científicas y técnicas, así como las oportunidades profesionales que ofrecen el sector minero y otras industrias vinculadas al desarrollo productivo del país.
“A través de estas experiencias buscamos despertar vocaciones tempranas en ciencia y tecnología, especialmente en niñas y adolescentes, acercándolas a referentes reales y demostrando que es posible construir una carrera profesional en sectores históricamente masculinizados como la minería y la ingeniería, fundamentales para el desarrollo productivo y sostenible del Perú”, señaló Nahil Hirsh Carrillo, presidenta de WIM Perú.
En este esfuerzo participan también empresas y profesionales del sector privado que aportan experiencia técnica y acompañamiento vocacional. Entre ellas se encuentra la consultora global Ausenco, cuyos especialistas forman parte de las actividades de mentoría y orientación dirigidas a escolares y adolescentes.
“Creemos firmemente que la diversidad impulsa la innovación. Nuestra participación en WIM Perú, a través del programa Kuraq Ñañayki, refleja el compromiso de la compañía por generar un impacto positivo y sostenible, promoviendo que más mujeres y niñas se visualicen como futuras científicas, ingenieras y líderes del sector”, indicó Cynthia Gallardo, gerente de control de proyectos y miembro del comité Women@Ausenco.
Especialistas coinciden en que este tipo de programas cumple un rol clave no solo en la reducción de brechas de género, sino también en la formación del capital humano que el país necesitará en los próximos años para sostener su crecimiento económico y avanzar hacia una industria más diversa, inclusiva y competitiva.