La empresa cerró el 2025 con un avance sostenido en su estrategia de electrificación y energías limpias, al incrementar en 7,5% la energía distribuida a nivel global, hasta un máximo histórico de 255.976 GWh, según informó la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El desempeño estuvo liderado por el Reino Unido, donde la energía distribuida creció un 52,2%, impulsada por la incorporación de Electricity North West y la expansión de su red.
Este crecimiento se apoya en una base de generación cada vez más renovable. Al cierre de 2025, la capacidad instalada global del grupo alcanzó los 58.343 MW, un 3,2% más que el año anterior. De ese total, más del 77% corresponde a tecnologías renovables, con un peso relevante de la energía eólica terrestre y marina (40,5%), seguida de la hidroeléctrica (22%) y la solar (15%), lo que refuerza el perfil bajo en emisiones del portafolio del grupo.
Un elemento clave del año fue el impulso al almacenamiento energético, fundamental para la integración de renovables. La capacidad de baterías de Iberdrola se elevó hasta los 683 MW, con proyectos en operación y desarrollo en Australia, España y el Reino Unido, mercados considerados estratégicos para la estabilidad de los sistemas eléctricos.
Por regiones, la expansión fue especialmente dinámica fuera de España. Iberdrola Energía Internacional incrementó su potencia instalada en un 19%, apoyada en nuevas centrales en Australia. En el Reino Unido, la capacidad creció un 8% gracias a nuevas instalaciones eólicas y de almacenamiento, mientras que en Estados Unidos avanzó un 5%, consolidando la presencia del grupo en uno de los principales mercados eléctricos del mundo.
Con estos resultados, Iberdrola refuerza su posicionamiento como uno de los principales operadores globales de energía renovable, en un contexto marcado por la electrificación de la economía y la necesidad de sistemas energéticos más resilientes.