InterNexa acompaña al sector minero-energético como un socio tecnológico clave, impulsando soluciones tecnológicas que permiten acelerar la transformación digital.
El sector minero‑energético peruano atraviesa una transformación estructural. Hoy, la competitividad no depende únicamente de extraer recursos, sino de la capacidad de operar minas como ecosistemas digitales, donde los datos, la automatización y la interoperabilidad son el nuevo motor de eficiencia. La convergencia entre la descarbonización operativa y la digitalización extrema ha convertido a la tecnología en el activo estratégico que marcará la diferencia en 2026.
Según el informe Minería 4.0 elaborado por KPMG por encargo de InterNexa, las compañías del sector proyectan entre USD 51 y USD 90 millones en inversión en Tecnología de la Operación (TO) para el periodo 2025‑2026, con foco en blindar la continuidad operativa en entornos críticos.
Para Juan Fernando Mejía, director de Ingeniería y Expansión de InterNexa Perú, esta evolución exige una base tecnológica sólida: En 2026, la mina será un ecosistema de datos en movimiento. La IA tomará decisiones, pero es la robustez de la red y la ciberseguridad lo que garantiza que esa decisión llegue a la máquina en milisegundos. La soberanía de los datos y la resiliencia de las conexiones serán determinantes para la minería peruana.
Tres macrotendencias que entrarán con fuerza este 2026:
1. IA prescriptiva y redes de baja latencia
La principal macrotendencia del 2026 es el salto de la IA predictiva a la prescriptiva. De acuerdo con el IIMP en 2026, los algoritmos ya no solo anticipan fallas: prescriben ajustes automáticos en plantas de procesamiento, incrementando hasta un 5% la recuperación de metales. Para lograrlo, este “cerebro digital” necesita un sistema nervioso infalible, basado en redes privadas de fibra óptica y 5G capaces de mover grandes volúmenes de datos en milisegundos.
2. Autonomía total e interoperabilidad
La minería está eliminando sus silos tecnológicos. La nueva meta es una operación totalmente interoperable, donde equipos de distintas marcas se conectan bajo protocolos unificados de red. Según Tracking the Trends, esta integración reduce hasta 40% los incidentes operativos y acelera la transición hacia ecosistemas autónomos que combinan datos industriales, sensores, telemetría y plataformas de control.
3. Blockchain y soberanía de datos
Los mercados globales exigen trazabilidad ESG. El uso de blockchain permite emitir un “pasaporte digital” del mineral, certificando origen y huella ambiental. En paralelo, la soberanía de datos se consolida como prioridad: hoy, las mineras destinan entre 4% y 8% de sus ingresos a ciberseguridad industrial para proteger sus redes operativas de amenazas externas.
Así entonces, un nuevo modelo operativo requiere una nueva infraestructura. La minería peruana avanza hacia operaciones más digitales, seguras y sostenibles, donde la conectividad deja de ser un habilitador secundario para convertirse en un activo estratégico. La operación remota, la automatización avanzada, el uso intensivo de datos y la protección de redes industriales dependen de infraestructura digital robusta, confiable y de alta disponibilidad, especialmente en geografías complejas como la peruana.