El Grupo Iberdrola ha dado un paso definitivo en su estrategia de expansión en el Reino Unido al adjudicar un contrato de 2.300 millones de euros a la firma Prysmian. El acuerdo contempla la fabricación y despliegue del sistema de cableado para el Eastern Green Link 4 (EGL4), una autopista submarina de energía que se convertirá en una pieza estructural del sistema energético británico.
El proyecto EGL4 utilizará tecnología de corriente continua de alta tensión (HVDC) para unir Fife, en Escocia, con Norfolk, en Inglaterra. Con una capacidad de 2.000 MW, esta infraestructura será capaz de transportar electricidad suficiente para abastecer a más de 1,5 millones de hogares, facilitando el traslado de energía renovable desde los centros de generación en el norte hacia los núcleos de consumo en el sur.
Prysmian producirá más de 640 kilómetros de cable (530 km submarinos y 116 km terrestres) para asegurar una transmisión eficiente y con mínimas pérdidas, un factor crítico para alcanzar los objetivos de «Cero Emisiones Netas».
El cronograma del proyecto ya está definido bajo la supervisión del regulador Ofgem
- 2026: Presentación de las solicitudes de planificación en Escocia e Inglaterra.
- 2029: Inicio previsto de la construcción tras las autorizaciones gubernamentales.
- 2033: Entrada en operación comercial.
Esta obra se suma al Eastern Green Link 1, cuya construcción ya se inició en 2025, y al proyecto Western Link 2 (actualmente en fase de estudio para conectar Escocia con Gales). En conjunto, estas infraestructuras triplican la inversión destinada en el periodo regulatorio anterior, respondiendo a la autorización de Ofgem para que ScottishPower invierta cerca de 14.000 millones de euros en la modernización de redes.
Esta adjudicación se enmarca en el ambicioso plan de Iberdrola de invertir 20.000 millones de euros en el Reino Unido hasta 2028. La compañía no solo busca reforzar la seguridad y autonomía energética del país, sino que se alinea directamente con el Clean Power 2030 Plan del Gobierno británico.
Con estos desarrollos, Iberdrola consolida su papel como el principal dinamizador de la transición energética en las islas británicas, fortaleciendo la cadena de valor industrial y garantizando un suministro confiable y sostenible para las próximas décadas.