El sector eléctrico peruano recibió un alivio regulatorio clave tras la decisión del Ministerio del Ambiente (MINAM) de retirar voluntariamente una exigencia técnica que venía encareciendo la generación de energía sin un impacto ambiental proporcional. La medida apunta a mejorar la competitividad del sector, reducir costos y alinear la normativa ambiental con la realidad del mercado nacional.
La disposición eliminada obligaba a las empresas generadoras a utilizar motores y combustibles que no se comercializan en el país, lo que forzaba inversiones adicionales y mayores gastos operativos. Con su derogatoria, se estima que el sector evitará sobrecostos cercanos a los S/ 70 millones, asociados principalmente a la compra de equipos especializados y al uso de combustibles de difícil acceso.
La revisión normativa se produjo tras un procedimiento de oficio iniciado por el Indecopi, que identificó esta obligación, incluida en el Decreto Supremo N.° 030-2021-MINAM, como una barrera que afectaba la actividad empresarial sin generar beneficios ambientales equivalentes. Según la Comisión de Eliminación de Barreras Burocráticas (CEB), la norma exigía motores nuevos que funcionaran con diésel de ultra bajo azufre (10 ppm), inexistente en el mercado peruano, además de certificaciones internacionales que elevaban la inversión hasta en 20 % y los costos operativos en alrededor de 5 %.
Con la publicación del nuevo decreto supremo en el diario oficial El Peruano, el MINAM dejó sin efecto esta exigencia, dando una señal de apertura para revisar y corregir regulaciones que impactan negativamente en sectores estratégicos. La medida refuerza el equilibrio entre protección ambiental y desarrollo energético, y abre espacio para una regulación más eficiente que impulse la sostenibilidad económica y operativa del sistema eléctrico nacional.