La directora del IIMP sostuvo que el impacto de la minería puede ir más allá de la generación de empleo, inversión y recursos, mediante el desarrollo de proveedores, el fortalecimiento de capacidades locales y una mejor ejecución de los recursos públicos.
El principal desafío del Perú no es solo aprovechar sus recursos naturales y atraer inversiones, sino lograr que ese potencial se traduzca efectivamente en bienestar y mejores condiciones de vida para la población, sostuvo Jimena Sologuren, copresidenta del Encuentro Internacional de Gestión Social y Sostenibilidad (GESS 2026) y directora del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).
En una reciente columna de opinión, Sologuren señaló que la minería constituye un claro ejemplo de esta oportunidad, debido a su capacidad para generar empleo, inversión y recursos para el país. Sin embargo, consideró que su impacto puede ampliarse mediante el desarrollo de proveedores, el fortalecimiento de capacidades locales, la innovación y la dinamización de las economías regionales.
“La pregunta es cómo logramos que esa riqueza se traduzca realmente en mejor calidad de vida”, planteó.
En ese sentido, destacó la necesidad de cambiar el foco del debate sobre el canon y las regalías, pasando de cuánto reciben las regiones a evaluar qué se hace con esos recursos y qué resultados concretos generan para la población.
“¿Cómo logramos que se conviertan en agua, saneamiento, carreteras, escuelas y servicios de calidad?”, cuestionó la representante del GESS 2026, al advertir que existe una tarea pendiente en materia de capacidades y ejecución en los gobiernos regionales y locales.
Sologuren sostuvo que es necesario fortalecer las capacidades de las autoridades subnacionales y promover mecanismos que permitan ejecutar los recursos de manera más eficiente y oportuna. En ese marco, resaltó el potencial de Obras por Impuestos como una herramienta que permite articular esfuerzos entre el Estado y el sector privado para contribuir al cierre de brechas.
“No se trata de reemplazar al Estado, sino de ayudar a que funcione mejor”, afirmó.
Confianza y resultados
La copresidenta del GESS 2026 también puso énfasis en la necesidad de fortalecer la articulación entre empresas, Gobierno, academia, comunidades y ciudadanía. A su juicio, el desarrollo sostenible requiere objetivos compartidos y una mayor capacidad para construir acuerdos y convertirlos en resultados.
Asimismo, advirtió que la seguridad constituye una condición indispensable para el desarrollo. “No podemos hablar de desarrollo sostenible donde no impera la ley”, señaló, al considerar necesario enfrentar las economías ilegales y recuperar el principio de autoridad para proteger a las personas, el ambiente y las actividades que operan dentro de la legalidad.
Para Sologuren, esta tarea también requiere una ciudadanía más activa, que participe, exija transparencia y haga seguimiento al uso de los recursos públicos. “Los gobiernos cambian; las capacidades tienen que quedarse en los territorios”, sostuvo.
Finalmente, destacó que estos desafíos forman parte de la agenda que el GESS 2026 busca colocar en el debate nacional: cómo construir confianza para transformar los territorios y generar un legado sostenible.
“Construir confianza es una responsabilidad compartida. Y construir país también”, concluyó.