La colíder del Foro Confianza en GESS sostuvo que las intervenciones sostenibles requieren relaciones horizontales, información accesible y procesos de largo plazo construidos junto a las comunidades.
En un contexto marcado por brechas sociales, desinformación y conflictos territoriales, la construcción de confianza entre comunidades, Estado y sector privado sigue siendo uno de los principales desafíos para el desarrollo sostenible en el país, señaló Diana Prudencio, colíder del Foro Confianza en GESS y gerente de Inclusión Social, Educación y Salud en CARE Perú.
“Desde nuestra experiencia, la confianza se construye sobre dos pilares fundamentales: información transparente y relaciones horizontales. Esto implica generar espacios de interacción en condiciones de respeto e igualdad”, afirmó en entrevista con el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú.
Prudencio explicó que el fortalecimiento de la confianza requiere procesos graduales y sostenidos, donde las diferencias puedan ser gestionadas mediante escucha activa, negociación y construcción conjunta de soluciones.
“La construcción de confianza requiere tiempo y se consolida a través de la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace”, remarcó y destacó la importancia del diálogo permanente y la corresponsabilidad entre actores.
Presencia y gestión territorial
En relación con los territorios que enfrentan alta conflictividad social, sostuvo que una de las prácticas más efectivas ha sido el fortalecimiento de liderazgos comunitarios desde un enfoque de desarrollo territorial. “Trabajar a partir de las dinámicas reales del territorio permite comprender mejor las prioridades locales y complementar el conocimiento técnico con las visiones sociales y culturales de la comunidad”, indicó.
Asimismo, resaltó que la presencia continua de equipos en campo cumple un rol decisivo para generar vínculos y credibilidad. “La continuidad genera memoria institucional y relaciones de confianza que son esenciales para sostener procesos complejos”, señaló.
Otro aspecto clave, añadió, es garantizar que las comunidades no solo reciban información, sino que también desarrollen capacidades para interpretarla y utilizarla en la toma de decisiones. “Cuando la información se convierte en una herramienta de empoderamiento, se fortalece la corresponsabilidad y la confianza entre actores”, comentó.
Respecto a los desafíos en inclusión social, educación y salud, Prudencio advirtió que aún persiste una brecha importante entre intervenciones consultadas y procesos verdaderamente co-construidos. “La apropiación ocurre cuando las comunidades participan desde el diseño y cuentan con capacidades para sostener los procesos más allá del ciclo del proyecto”, explicó.
En esa línea, enfatizó la necesidad de impulsar inversiones de largo plazo en formación docente y técnica, acceso a información, infraestructura y fortalecimiento de la gestión comunitaria. “Cuando las comunidades se reconocen como protagonistas y no solo como beneficiarias, las intervenciones se integran a las dinámicas locales y aumentan su sostenibilidad”, sostuvo.
Gestión social
Finalmente, la representante de CARE Perú destacó el rol estratégico de las organizaciones de la sociedad civil como articuladoras entre actores públicos y privados. “Su legitimidad proviene tanto de su cercanía con las comunidades como de su capacidad técnica y de gestión”, afirmó.
Consideró indispensable que las estrategias de gestión social incorporen el reconocimiento de las dinámicas territoriales, el fortalecimiento de capacidades locales, la transparencia y una visión de largo plazo basada en alianzas y evidencia. “La gestión social debe entenderse como un proceso continuo, construido desde el diálogo y la confianza”, concluyó.