El precio del cobre cerró la semana del 5 al 9 de enero de 2026 en US$ 5,92 la libra, registrando un incremento del 3,9% y marcando un promedio anual de US$ 5,88, un 47,2% superior al observado en el mismo período de 2025. El metal marcó un hito histórico, pues durante la semana alcanzó un nuevo récord de US$ 6,02 la libra.
Uno de los principales factores que explicó el alza fue la incertidumbre en torno a la política comercial de Estados Unidos, debido a los posibles aranceles al cobre refinado, lo que motivó a muchos operadores a adelantar envíos hacia ese país. Esta situación redujo la disponibilidad del metal a nivel global y provocó una redistribución significativa de inventarios. En este contexto, los inventarios en la COMEX aumentaron un 3%, superando las 450 mil toneladas, mientras que las existencias en la Bolsa de Metales de Londres (LME) cayeron un 2,5%, ubicándose en 138.975 toneladas, lo que reforzó la percepción de escasez fuera de Estados Unidos.
A estas presiones se sumaron riesgos en la oferta minera, como el inicio de una huelga en la mina Mantoverde, en Chile, además de retrasos en proyectos mineros en otras regiones, lo que limitó la capacidad del sector para absorber posibles interrupciones del suministro. Asimismo, en el plano financiero, influyó el mayor apetito por riesgo al inicio del año, que impulsó flujos hacia los metales.
De esta forma, los inventarios totales en las tres principales bolsas de metales sumaron 786.679 toneladas, con un aumento semanal del 6,1%, configurando un mercado del cobre marcado por la sensibilidad ante señales de escasez inmediata y por los cambios en las expectativas comerciales.
Entre los principales factores que impulsaron estos factores se encuentran las tensiones políticas de E.UU., una huelga en la mina chilena Mantoverde y un mayor apetito financiero por el riesgo.